Visitando Huaca Pucllana
Sin duda, la Huaca Pucllana es uno de los más fascinantes lugares históricos que alberga la capital de Perú. Tanto por su valor arqueológico, por sus características constructivas, así como por su reciente desenterramiento, es todo un lugar destacado para visitar en Lima.
Recorriendo el sitio arqueológico.
De camino al recinto, me comentan mis anfitriones José y Cone, que desde que ellos tienen recuerdo se sabía de la existencia de unas antiguas ruinas bajo la enorme y extraña montaña que hace unos 40 años comenzó a excavarse y sacarse a la luz.

El centro ceremonial.
El recinto fue construido por la cultura Lima entre el 200-700 d. C. en lo que hoy es el distrito de Miraflores, en la fachada oceánica de la ciudad de Lima.
Son muchas las curiosidades que para un visitante lego en la materia presenta este lugar. La estructura, una enorme mole de formas irregulares, guarda semejanzas con una montaña que hubiera sido construida con adobes. En cierto modo, así es, pero con las explicaciones del guía, se empieza a comprender que hay toda una ingeniosa técnica constructiva pensada para perdurar.

Sus constructores elaboraron ladrillos de adobe artesanalmente, sin moldes, todos ellos distintos y sutilmente irregulares. Los colocaron verticalmente, unidos con argamasa en la base y la cima, formando rejillas y con una cierta inclinación hacia uno u otro lado, permitiendo a la estructura ser más flexible y, por tanto, menos vulnerable a los seísmos, además de aligerarla.

El aspecto de los muros, se asemeja a un enormes estanterías de libros apoyados irregularmente, lo cual resulta sorprendentemente distinto a cualquier otro lugar arqueológico.

El complejo ceremonial fue dedicado principalmente a la divinidad del mar, representada a través del tiburón, peces, lobos marinos, anguilas, etcétera; elementos hallados en diversas piezas cerámicas.
La visita a los distintos espacios arqueológicos.
El recorrido asciende hacia la cima de la pirámide irregular, donde se encuentran dependencias más nobles, reservada para la élite. Aunque no es un cementerio, se han hallado algunos enterramientos de individuos de las clases dominantes, colocados en camillas y con escaso ajuar funerario. La mayor parte de los restos humanos hallados corresponden a sacrificios humanos.

Durante el ascenso se van atravesando patios con estructuras escalonadas, pintados de amarillo. El acceso a cada nivel superior se realiza a través de rampas en forma en zigzag y pasadizos.

Como consecuencia de las continuas remodelaciones del complejo llevadas a cabo por sus pobladores, muchos muros y otros elementos arquitectónicos fueron destruidos por los reconstructores para crear la nueva arquitectura, lo cual dificulta actualmente la interpretación acerca del manejo del espacio.

Tampoco se han encontrado a penas restos de las poblaciones, principalmente agrarias o de pescadores, que dependían de este espacio, por lo que el conocimiento de esta civilización aun no es completo.

A lo largo de todo el recorrido por los diversos espacios se han colocado recreaciones a tamaño natural de pobladores de la cultura Lima realizando diversas actividades como la fabricación de adobes, las ceremonias, la recreación de un ritual de ofrendas de la cultura Ychsma.

También se han recreado las tumbas de la cultura Huari, acompañadas de fotografías del proceso de excavación. Todo ello esto permite una comprensión más clara del sitio.

En resumen…
Quizás una de las cosas que más sorprende, es encontrar esta enorme pirámide en el centro del moderno trazado de calles de Miraflores y saber que, hace no mucho tiempo, una misteriosa montaña de arena interrumpía el paisaje urbano de la ciudad a la espera de ser excavada.

Las vistas desde lo alto de la pirámide, ofrecen un fantástico ‘skyline’ de la totalidad de Lima, mientras la terraza el restaurante junto al nivel inferior del complejo brinda la oportunidad de volver al animado ambiente gastronómico y social de la moderna Miraflores.

Sin duda, uno de los encantos del Sitio Arqueológico de Pucllana es que constituye un mundo dentro de otro mundo.


Donde comer:
Restaurante de la Huaca Pucllana: (Miraflores). Agradable terraza junto al sitio arqueológico. Cocina tradicional y platos sencillos.
Ver también (de este viaje):


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