Consejos sobre seguridad en RRSS mientras viajas.

Salvo en casos excepcionales, vivimos en un tiempo en el cual nuestros viajes han dejado de ser anónimos dando lugar a una historia personal que compartimos, en mayor o menor medida con el mundo.

 

Las redes sociales

A través de las redes sociales, mostramos a los demás los paisajes, las gentes, costumbres, comidas y un largo etcétera de cosas con las que vamos interactuando en nuestros viajes. Hablamos de nuestras impresiones impresiones sobre ‘esto o aquello‘.

En ocasiones hacemos públicas nuestras decisiones, anunciamos nuestros planes e incluso preguntamos a quienes nos siguen sobre qué camino tomar o cual es su opinión o preferencia sobre cualquier cosa que nos viene a la cabeza.

Un alto en el camino, en ruta ahacia Tanger-Med
Un alto en el camino, en ruta hacia Tanger-Med

Todo esto hace que no nos sintamos solos allá donde estemos, por más alejados de nuestra casa que nos encontremos. En la mayoría de los casos nos aporta muchísimas cosas positivas como recibir informaciones, sentir el calor de familia, amigos, conocidos, seguidores. Nos sube nuestro ánimo cuando atravesamos horas bajas e incluso, en muchos casos, nos sirve de distracción cuando estamos en la soledad de la habitación de un país extraño o cuando nos hallamos rodeados de personas con las que nos es imposible comunicarnos.

Pero como todas las cosas de este mundo, las redes sociales son una moneda con sus dos caras bien distintas y conviene que tengamos en cuenta también los aspectos de riesgo, o incluso negativos, que puede acarrearnos nuestras publicaciones.

Foto de Grupo junto a la Laguna de Busa, al pie del Cerro de San Pablo
Foto de Grupo junto a la Laguna de Busa, al pie del Cerro de San Pablo (Ecuador)

Las cosas que contamos al mundo aportan mucha más información de lo que nos solemos dar cuenta; información que llega a mucha más gente de la que nos pensamos. Por una parte, esa información permanecerá por siempre, una vez la publiquemos. Por otra, aquello que contemos o mostremos puede ponernos en riesgo sin saberlo frente a personas que estén pendientes de nuestros movimientos con malas intenciones.

Por todo lo dicho con anterioridad, conviene que sigamos algunos consejos.

Piensa primero, luego publica.

Aunque las redes sociales ofrecen opciones de privacidad, todo lo que publiques quedará registrado en Internet y algún día podría ser público.

A la puerta del Irons Cafe Racer de Madrid
A la puerta del Irons Cafe Racer de Madrid

 

Cuídate de dar demasiada información sobre tu localización real.

Para quién lee es muy interesante que le aportes en tus relatos e imágenes, el nombre de los lugares a los que se refiere tu publicación. Obviamente esto delata donde te encuentras casi en tiempo real, lo cual puede acarrearte problemas, ya sea allí, como en tu lugar de residencia. Podrías estar alertando a posibles delincuentes sobre tu situación.

Plantéate establecer un periodo de retraso de tus publicaciones respecto de tu acción real.

Llegando al Cabo de San Vicente, en Portugal.
Llegando al Cabo de San Vicente, en Portugal.

 

Responde con una calculada ambigüedad a las interlocuciones con desconocidos.

Sin entrar en un estado de alerta excesivo, aun así es conveniente precavido en tus respuestas, más aun si quién te pregunta resulta ser un desconocido o anormalmente curioso.

Con las personas de tu círculo de confianza siempre podrás dirigirte por un canal más privado mientras con el resto puedes ser cortés, desenfadado, conversador, pero no pecar de excesivamente confiado.

 

En resumen …

Encontrar un equilibrio entre la confianza y la seguridad no siempre es sencillo. A veces hay que ponerse en manos de otros para seguir adelante. Pero nunca está de más tener cierto cuidado con lo que publicas antes de dejarse llevar por la emoción, la improvisación o la impulsividad.

 

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