7. De Marrakech a Casablanca

En nuestro plan inicial figuraba llegar a Essauira, la interesante ciudad de la Costa de Marruecos fundada durante el periodo colonial portugués. Sin embargo, el calendario por una parte, y sobre todo los pronósticos del tiempo para nuestro regreso en la península ibérica nos hicieron tomar una alternativa más rápida saltándonos este enclave.

El cambio de planes nos lleva a viajar por el camino más directo desde Marrakech a Casablanca. La ruta durante esta etapa no tiene ningún interés especial, tan sólo un cómodo viaje por carretera sin accidente geográfico reseñable alguno.

Áreas modernas de Casablanca
Áreas modernas de Casablanca

Salimos sin prisas de la ciudad y avanzamos a buen ritmo para llegar al mediodía a la ciudad costera. Nos instalamos, un paso rápido por la ducha, nos ponemos ropa cómoda y ¡a la calle!

Estamos cerca del centro urbano. Vamos caminando hasta la cercana entrada a la Medina. Tras pasar por un área de urbanismo más cuidado, donde edificios oficiales como el Palacio de Justicia o el Gran Teatro se asoman a un amplio espacio peatonal, llegamos a las puertas de la Medina, junto a la Antigua Torre del Reloj.

Medina de Casablanca. Antigua Torre del Reloj
Medina de Casablanca. Antigua Torre del Reloj

Esta otra área de la ciudad es desordenada, caótica, sucia y desde luego auténticamente africana. El interior del espacio amurallado, aunque decadente, es algo más pulcro. Por contra el arrabal es mucho más auténtico si cabe. Aquí sí percibimos la mezclada población negra, magrebí y de un montón de procedencias distintas que no sabría identificar.

Tras comer por el interior de esta, en un restaurante para los locales, nos acercamos a ver la Mezquita Hassan II, construida ganando espacio al Atlántico, que rompe con furia contra sus cimientos.

 

La Mezquita de Hassan II

El edificio es enorme, imponente, y el entorno es hermoso. La bruma del océano envuelve al templo que, visto contra la luz del atardecer se levanta como un espectro colosal recortando el horizonte.

Mezquita Hassan II de Casablanca, junto al Atlántico
Mezquita Hassan II de Casablanca, junto al Océano Atlántico

Frente a ella una inmensa plaza en la que los visitantes parecemos minúsculas hormigas, y más allá la playa por la que chavales y muchachas juegan con la pelota, monta en patines, o simplemente pasean y disfrutan del luminoso día.

Gentes disfrutando del atardecer en la playa atlántica de Casablanca
Gentes disfrutando del atardecer en la playa atlántica de Casablanca

Después de pasear por el malecón oceánico entre pescadores y parejas que pasan la tarde mirando las olas, volvemos caminando por el exterior del zoco. Es una zona tremendamente pobre, ruinosa, sucia y abarrotada de gente que compra, vende, traslada y manipula cualquier cosa que uno pueda imaginar.

El ambiente de las calles

Montones de chatarra, de maderas que los carpinteros convierten en muebles, palets, frutas, pescados, oro, elementos electrónicos obsoletos, especias, telas, hortalizas, gallinas, dulces,.. ¡Qué sé yo!, cualquier cosa imaginable aquí se expone a la venta.

Falta de higiene. Medina de Casablanca
Falta de higiene. Medina de Casablanca

Pareciese que todo el revuelo del universo se concentrarse en este lugar…

No nos cruzamos en ningún momento con otros occidentales, pero lo cierto es que no es peligroso. Caminamos entre la población local sin siquiera despertar curiosidad en ellos.

Las gentes llenan las callejuelas comprando en los sencillos puestos y tiendas.
Las gentes llenan las callejuelas comprando en los sencillos puestos y tiendas.

Es más mi ansia por retener en mi retina, y en mi cámara, cada una de las escenas que contemplo que la de las gentes que aquí se agolpan vendiendo y comprado de todo.

Se observa mucha pobreza, pero también mucho bullicio alegre de críos jugando en los callejones y de transeúntes saludando a comerciantes. En esencia, es un ‘chute‘ de vida sin aditivos.

Los niños juegan en los callejones junta a la medina
Los niños juegan en los callejones junta a la medina

Tras un largo ‘calejeo’ por el zoco, nos sentamos en una sencilla terraza bajo un soportal que acaba junto a una de las puertas de la Medina. Tomamos zumo natural y dejamos correr el tiempo viendo la variopinta gente pasar hasta que la noche cayó sobre nuestras cabezas.

Sentados en una terraza junto a la Medina de Casablanca
Sentados en una terraza junto a la Medina de Casablanca

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