6. Hacia el Marruecos urbano.

El día amanece soleado y alegre para cambiar del tercio y viajar hacia un Marruecos más urbano al visto hasta ahora. A pesar de ello hace frío para la época en la que estamos, según me dicen. Compramos algunos cachivaches, montamos el equipaje en las motos y ponemos rumbo de salida por la N9.

Decorado de "El reino de los cielos" en Ouarzazate.
Decorado de «El reino de los cielos» en Ouarzazate.

A las afueras, en mitad del campo, se asientan varias de las instalaciones cinematograficas de la ciudad, algunas de ellas escenarios de superproducciones del cine como ‘El Reino de los Cielos‘. Hacemos un poco de of-Road para llegar hasta ellas y tomamos unas fotos.

Un incesante viento, del que nos protegemos tras los muros del castillo, pbla con fuerza en mitad de la planicie, donde las abandonadas torres de asalto, arietes y catapultas dominan como vigias el horizonte.

Torres de asalto, ariete y catapultas en mitad de la llanura
Torres de asalto, ariete y catapultas en mitad de la llanura

Volvemos a la carretera y dejamos atrás Ourzazate, con un sol que hace algo más agradable el viaje hacia la cordillera del Atlas, que de nuevo hemos de cruzar. Conforme nos vamos acercando el cielo torna a gris. Comienzamos el ascenso.

Como en anteriores pasos por la cordillera, quedamos fascinados por los cortados y la agreste orografía de la zona. Sólo hay dos cosas que nos preocupan, la primera: el estado de la carretera, llena de múltiples obras, desvíos provisionales en muy mal estado, tramos de pista descubierta, etc.. La otra:, el clima. Vemos las manchas blancas de la nieve a lo lejos, y como tras ellas, la carretera se interna en la niebla.

Ascendemos y ascendemos hasta que penetramos en el denso banco de niebla. El suelo tiene nieve y a ella le sigue la lluvia, convirtiendo la calzada en un lodazal por el que tenemos que rodar con mucho tacto, dado como vamos, cargados de equipaje. El banco de niebla es tan desnso que nos cuesta distinguir apenas nada.

Hace mucho frío y de nuevo mi moto da muestras de fatiga, volvemos a las andadas.. Poca potencia, tirones, y ralentí inexistente. Esta claro que la altura la sienta fatal.

Con la lección aprendida del Todra, a la menor oportunidad la fuerzo a explosionar y soltar carbonilla. No me faltaba más que quedarme en mitad de este lugar, con la nieve y la lluvia y que encima no me vean si quedo varado, porque dicho sea de paso, no se ve ni tres en un burro.

Motos cubiertas de barro tras el paso de la Cordillera del Atlas
Motos cubiertas de barro tras el paso de la Cordillera del Atlas

Como la experiencia es un grado, está vez le pongo remedio antes de que la cosa vaya a más y parece que, aunque renqueante, consigo que sufra menos el tránsito por estas cotas, … y yo con ella.

Comenzamos a descender,… y descender,… y descender… Es un largo tramo el que recorremos hasta que, de nuevo enfoscados en barro, salimos del banco de niebla. El polvo es tan fino que se ha creado una capa que no se va ni con el agua de la lluvia. Parece como si flotase en ella.

Más abajo nos detienen por un rato en la carretera mientras las máquinas trituran la roca para abrir un nuevo paso. Al fin cesa la lluvia y nuestro el descenso. Dejamos atrás las nuves para recorrer el último tercio de viaje a buen ritmo y con el sol devolviéndonos al calor y la comodidad.

Caótico tráfico en Marrakech
Caótico tráfico en Marrakech

De ese modo, placidamente, llegamos al caos circulatorio de MarrakechNos cuesta más enontrar el alojamiento pero al fin estamos instalados. Limpiamos un poco el equipaje, nos adecentamos con una ducha y marchamos a visitar la Medina.

La Gran Plaza y la Medina están abarrotadas de turistas, de vendedores con toda clase de productos y de marroquíes con animales con los que sacar unas monedas a cambio de las fotos. Varios encantadores de serpientes y la chillona musica que sale de las trompetillas. Monos, cabras, lagartos.. de todo… Puestos de especiadas comidas, frutas, dulces.. Y toda clase de cachivaches y ropas imaginables.

Callejeando por la Medina de Marrakech
Callejeando por la Medina de Marrakech

Caminando por los laberínticos túneles de la Medina agotamos la tarde y ya con el anochecer subimos a una terraza desde la que vemos ponerse el sol sobre la ciudad mientras tomamos té.

Cae la noche sobre la Medina de Marrakech
Cae la noche sobre la Medina de Marrakech

 

Para otra ocasión:

Zona Ouarzazate:

  • Ksar de Ait Ben Hadu cerca de Ouarzazate

Zona Marrakech:

  • Jardines de la Menara en Marrakech

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