Mercados de Europa oriental

Algunas de las cosas más exóticas que se pueden disfrutar al viajar hacia el este de Europa son los mercados de aquellos países. Anticuados, ajenos a la estandarización y carentes de la asepsia (casi exagerada en algunos casos) que impera en la Europa más desarrollada, estos espacios recuerdan más a los zocos árabes o a los fabulosos bazares que imaginaríamos, más bien, encontrar en Estambul.

Mercado Central de Atenas

Y es que en cierta forma, éste extremo de Europa comparte muchas costumbres y maneras de organizarse con la cercana Turquía, puerta de Asia Menor, quizás muchas más que con la Alemania “cuadriculada” que lidera el continente.

El mercado Zeleni Venac de Belgrado

Estos espacios resultan tremendamente bulliciosos y vitalistas incluso cuando la ciudad aun se encuentra en ese calmado pulso del amanecer y las avenidas principales todavía están casi vacías.

Comercios en la calle Pandrossou de Atenas

La explosión de colores, olores y la variedad de productos, muchos de ellos desconocidos para el visitante extranjero, despierta una curiosidad inmediata. La propia manera de ofrecer, negociar y vender el género expuesto, a las distintas personas que serpentean entre los puestos, nos resultará llamativa.

Bulevar Stefan Stambolov de Sofía

Ya sea una anciana con pañuelo negro cubriendo la cabeza, o un joven occidental armado de cámara  réflex, o el encargado de las compras de un restaurante de la ciudad, los gestos y maneras de dirigirse al posible comprador varía, capturando inevitablemente la curiosidad del turista que se asoma a ese mundo tan diferente.

Tiendas en la calle Athinas

Resulta además un reclamo fotográfico inigualable sobre todo si se tiene la posibilidad de enmarcar en un mismo encuadre escenas cotidianas, edificaciones características del lugar y se logra captar todo ello sin interferir en armonía de la escena.

Puestos callejeros en Plaza Monastirakiou de Atenas

Estos mercados también nos dicen mucho del país que visitamos. Mientras en una gran superficie moderna encontraremos toda clase de productos embasados traidos desde cualquier parte del mundo, los mercados tradicionales nos ofrecen “a granel” aquellos productos de proximidad y que la tradición del país demanda.

Grecia es un gran productor de olivas. El olivo es más que un arbol aquí, es una cultura. En su mercado central se encuentra una gran variedad de ellas, casi como en nungún otro lugar.

Además observando los precios de los productos más básicos podemos tomar una idea (aunque poco científica, ciertamente) del nivel económico del país y, por ende, de la cantidad de moneda que podemos necesitar cambiar para manejarnos con nuestros gastos diarios.

Mercado Zeleni Venac en el centro de Belgrado.

Pero por encima de todo, estos mercados son una estupenda manera de adaptar, aunque solo sea por unos días, nuestra dieta y nuestro paladar a productos distintos a los que habitualmente consumimos. Probar frutas desconocidas, frutos secos distintos o encurtidos de manera diferente, extrañas especias, …, en definitiva, acercarnos a la cultura gastonomica del país y en gran medida apoyar la economía básica de la zona.

Mercado Central de Atenas

Por otra parte, algunos de estos magníficos edificios nos transportan a unos tiempos, quizá lejanos, en los que esta particular arquitectura pobló las ciudades de todo el continente. Mercados semejantes existieron, como tales, en nuestras ciudades  y algunos sobrevivieron incluso hasta los tiempos de nuestra niñez.

Budapest (Hungría)

Hoy en día, la inmensa mayoria han desaparecido o se han transformado, en el mejor de los casos, en lugares de ocio. En los países más avanzados sus bellas bóvedas de hierro ahora cumplen, si acaso, con una función aproximada a la que un día tuvieron, permitiéndonos disfrutar de su encanto, pero no ya desde el uso para el que fueron concebidas.

 

Nota:

Las imagenes mostradas corresponden a mi viaje realizado el verano de 2018 recorriendo entre otros; Hungría, Croacia, Serbia, Bulgaria y Grecia, paises en los que la influencia del mundo oriental, ortodoxo e islámico se hace más evidente conforme se avanza hacia oriente.

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