3. Hacia el Desierto del Sáhara

Salimos de la ciudad y tomándo la N13 comenzamos a ascender de nuevo para cruzar el último tramo del Atlas. Este tramo es el que debíamos haber cubierto el día anterior, si el clima nos lo hubiera permitido.

 

El paso del Atlas

Según vamos ascendiendo la temperatura baja drásticamente. Alcanzamos una cota máxima de 2470msnm y a partir de ese punto con un leve descenso hasta una cota entorno a los 2300msnm, recorremos kilómetros y más kilómetros de páramo yelmo que sobrecoge por su inmensidad.

Recorriendo la N13. Páramos cerca Timahdte
Recorriendo la N13. Páramos cerca Timahdte

El día es soleado pero el viento sopla frío. Cada largo rato pasamos por medio de alguna rústica población con casas y viejas fortificaciones de barro oscuro. Son realmente bonitas dentro de su sencillez. Centenares de niños llenan las explanadas que circundan la carretera. Es un paisaje imponente y, aunque muy pobre, misteriosamente bello.

Páramos en el paso del ATLAS
Páramos en el paso del ATLAS

Kasbah de callejuelas oscuras, sin pavimento, burros famélicos poco más grandes que perros, ovejas y cabras raquíticas. Las mujeres cubiertas por completo en colores oscuros al igual que los hombres, que todos visten chilava.

Primeros palmerales, camino de Er-Rachidia
Primeros palmerales, camino de Er-Rachidia

Pasado Zebzat atravesamos un tramo realmente espectacular. Entre el Tizi n Tighoumte y el Tizi n Talrhemt se asciente a la montaña por una sinuosa carretera en la que se suceden los miradores. A la derecha la roca viva y pelada, a la izquierda el acantilado dominando la infinita llanura desértica. El viento azota con brabura mientras disfrutamos de las panorámicas vistas.

Mirador en el ascenso al Tizi n Talrhemt
Mirador en el ascenso al Tizi n Talrhemt

Rodando por el Desierto pedregoso.

Pasado Midelt el paisaje cambia por completo y también el clima. Comienza a hacer más calor. Rodamos por cotas más bajas y empieza a transformarse el campo en desierto. Sigue siendo un paisaje solitario, casi infinito. Siguen apareciendo pueblos de barro y gente en las cunetas, pero las poblaciones más importantes están bien pavimentadas y remodelados los pasos por su avenida principal.

Plaza del Mercado de Rachidia
Plaza del Mercado de Rachidia

Hay muchos acuartelamientos y bases militares por la cercanía con la frontera argelina. Es la hora de comer y centenares de soldados caminan por la calle. A la entrada y salida de cada población hay controles de la policia y del ejercito.

Rachidia, Mercado de Alimentos. Pan, frutas, olivas, verduras y carnes.
Rachidia, Mercado de Alimentos. Pan, frutas, olivas, verduras y carnes.

Al paso por Er-Rachidia pasamos junto a una plaza en la que se ven puestos y gentes. Es un mercado así es que paramos a comprar pan, olivas y fruta y, con un té, almorzamos en una sencilla terraza junto a la plaza. De nuevo en marcha seguimos en dirección a Erfoud, donde empeza a caer la tarde.

Puestos de frutas
Puestos de frutas

Según nos vamos acercando encontramos un nuevo tipo de paisaje que aun no habíamos visto en el viaje: diseminados palmerales se van sucediendo entre tramos de desierto pedregoso. Estamos en el entorno del Oued Ziz (río Zid) en cuyo valle se asienta uno de los palmerales más famosos del país.

 

Hacia las Dunas de Merzouga, la puerta del Sáhara.

El último tramo transcurre de nuevo por una planicie árida de carretera rectilinea hasta Erfoud, ciudad de mayor tamaño donde hay gasolineras, bancos y todo tipo de comercios. Las calles están llenas de gente en bicicletas viejas. Al atardecer multitudes de niños llenan invaden el asfalto en todas las direcciones.

Rectas infinitas de camino a Merzouga
Rectas infinitas de camino a Merzouga

Allí nos salimos de la N13 y tomamos una nueva carretera que acorta camino hacia Merzouga y nos la han  recomendado varias personas: R702. De nuevo grandes extensiones de se abren a los lados de la recta linea de asfalto, ralladas por pistas de tierra que atraviesan perpendicularmente la vía. Algunas de ellas estan marcadas por neumáticos clavados en el pedregal, señalizando el comienzo del camino hacia un cierto emplazamiento.

Entrando en Merzouga
Entrando en Merzouga

Llegando a Merzouga los Ksars de barro y las pistas de polvo son la entrada a los distintos alojamientos que salpican la vasta llanura vigilada por la Gran Duna, a nuestra izquierda.

Esa noche dormiremos en una jaima entre dromedarios y dunas. Es el reclamo para los turistas y una novedad para nosotros. Cenamos en el campamento junto a otros turistas europeos y despues contemplamos desde una pequeña duna la brillante luna llena. La noche es tranquila y, eso si, fría.

 

Para otra ocasión:

  • Cerca de Azrou: Oyoun oum rabii
  • En Midlet: Notre Dame de l’Atlas (Kasbah Myriem, Midelt, Marruecos)

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