2. Atravesando el Atlas.

Salimos de Chefchaouen en dirección sur. La noche ha sido fría y el día ha amanecido con nieblas y lluvia. Antes de dejar atrás definitivamente la ciudad azul paramos para tomar una última foto.

Poniendo rumbo al Atlas.

Al poco de iniciar la marcha estamos serpenteando entre pueblos y áreas rurales muy pobres. Sorprende ver que no hay prácticamente un centenar de metros en el que no halla alguien junto a la carretera. Algunos venden cosas, otros caminan por ella, otros simplemente están allí no se sabe si esperando a algo o dejando correr el tiempo.

Monos en el Atlas
Monos en el Atlas

Paramos a ponernos el mono de agua y al momento nos rodean unos niños a pedirnos dinero, caramelos, chocolate… Es curioso que por solitario que sea el paraje, en cuanto te detienes alguien aparece de cualquier lugar. La inmensa mayoría son serviciales y dispuestos a ayudarte, también conversadores, muy curiosos y simpáticos.

Con niebla y una suave lluvia comenzamos a subir la cordillera del Atlas y es allí cuando me llevó la primera sorpresa del día… Una manada de monos cruza la carretera como si tal cosa. ¡Hay monos en los bosques del Atlas! ¡y son muchísimos!! Los ves jugueteando por las copas de los pinos, o sentados curioseando el tráfico, y por supuesto, en las paradas de los vehículos, donde se acercan a por comida.

El Atlas
Una parada durante el paso por el Atlas, la gente detiene sus vehículos para dar de comer a los monos que se acercan a la carretera.

Continuamos hacia nuestro destino atravesando páramos y montañas. Algunos tramos de carretera están en reparación. Generalmente aquellos que coinciden con el paso sobre torrenteras. Son escasamente un un centenar de metros cada vez los que hay que sortear, pero en muy malas condiciones.

Buscar acomodo.

Cada vez estamos más mojados y mientras, la temperatura comienza a bajar obtensiblemente. Tras pasar de largo por varios pueblos y ciudades más, antes de ascender al último tramo de montaña que nos queda en la jornada, decidimos dar la vuelta y buscar alojamiento en Azrou.

Nuestras ropas y equipajes están demasiado mojados para poder continuar, y más aún con el frío intenso que empezamos a notar. Debemos secarnos, tratar de secar nuestras ropas y hacer lo propio con las que llevamos en las alforjas, si queremos poder seguir viaje al dia siguiente.

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