El otoño es una época muy recomendable para recorrer la Sierra Norte de Madrid y contemplar la diversidad cromática que ofrecen sus paisajes en esta estación.
Frente al verde intenso de sus pinares, aparecen los dorados y rojizos en los valles, entremezclándose sucesivamente. También es época de setas, y una oportunidad de degustar su preparación en los restaurantes de la zona.
Ascenso al Puerto de Navafría
Si a todo ello le sumamos que, aunque todavía concurridos sus parajes, ya no hay la saturación de gente que acude en verano, principalmente a las muchas áreas recreativas y zonas de baño de las que dispone esta parte de la región. Todo ello hace que sea un recorrido muy recomendable para salir de la capital.
Puerto de Navafría
Tanto su vertiente segoviana como la madrileña, aunque distintas, son ambas muy recomendables. La carretera es estrecha y el firme no es recomendable para ir muy rápido, pero por contra es divertida y el paisaje, fantástico.
La delgada hilera de asfalto transcurre zigzagueando flanqueada entre altos pinos de rectos troncos. No tiene mucho tráfico, lo cual permite disfrutar de la conducción y, de cuando en cuando, para a tomar fotografías.
Lozoya
El descenso desde el Puerto de Navafría hacia esta localidad regala unas estupendas vistas del valle y del Embalse de la Pinilla. Ya en el pueblo junto al río, en el cruce con la M604, en la irregular plaza, es muy habitual dejar la moto y parar a tomar algo en las terrazas junto al pilón.
La carretera, rápida y de buen firme, continúa hacia el sureste rodeando en embalse. Dejando atrás pequeños pueblos llegamos hasta el siguiente punto destacado del itinerario.
Rascafría
La localidad es animada y es otro punto común para hacer parada a tomar algo en su plaza (si es que no se paró ya antes). Este pueblo es muy transitado por aficionados al senderismo y por ciclistas en dirección al Puerto de La Morcuera y Miraflores.
A la salida hay dos lugares muy recomendables para hacer un alto y visitar:
- El Paular
- Las Presillas
El primero es un monasterio en el que, además de la visita a su patrimonio arquitectónico y la posibilidad de comprar artesanías y productos de la zona como miel, vino y cervezas artesanales, celebra de cuando en cuando otro tipo de actividades culturales como conciertos.
Las Presillas es una hermosa área de recreo formado por un conjunto de piscinas naturales en mitad del bosque. Cuenta con una terraza y una pradera ajardinada y aparcamientos a la entrada del recinto. Si vas en moto, muy recomendable dejarla en El Paular y recorrer los 10 minutos de caminata que hay desde el Centro de Recepción de Visitantes, por el Puente del Perdón, hasta llegar al lugar.
Puerto de Cotos
Continuando entre pinares, comienza la virada subida hacia la Venta de Marcelino, donde alcanzamos el puerto de Cotos. La carretera, recientemente reasfaltada, es estrecha, pero en un fantástico estado.
Casi al llegar a la cumbre hay un pequeño mirador y una pradera, que para mí, es una de las vistas más bonitas de este tramo.
- Venta Marcelino
Dejando atrás el puerto continúa el recorrido por un tramo serpenteante y elevado, cerca de la cumbre.
Navacerrada
En este punto se llega a la alternativa entre recorrer la vertiente madrileña, bonita pero más simple, o la segoviana, indudablemente más divertida y bella.
Si se dispone del tiempo suficiente, merece la pena descender hasta Valsaín o incluso la Granja de San Ildefonso.
El descenso es revirado, entre pinares, y muy variado, con tramos rápidos y otros muy lentos y técnicos. Tras pasar el Puente de Los Mosquitos, estamos alcanzando ya casi la cota mínima del recorrido.
Mi recomendación es llegar al menos hasta la pradera de Valsaín y disfrutar del fantástico paisaje que ofrece: Recorrido por el río y con caballos semi-libres pastando por la enorme explanada a pie de sierra.
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